miércoles, 13 de noviembre de 2013

Nota de Opinion



Dique La Quebrada: “La bajante de agosto es la peor de la historia”
El gerente de la cooperativa de agua de Río Ceballos, Miguel Martinessi se refirió en Cadena 3 a la crítica hídrica que atraviesa el dique La Quebrada y destacó que “la bajante de agosto es la peor de la historia”.
 “Hace muchos años que venimos con la crisis hídrica. Sí es cierto que este invierno fue récord. Nunca habíamos tenido un invierno con una bajada tan profunda. Esto nos preocupa. Si bien hemos hecho algunas acciones”, precisó.
 “Hace muchos años que estamos trabajando con el tema de la crisis hídrica y la población tiene un comportamiento promedio espectacular. En invierno el consumo promedio fue de menos de 160 litros por persona. En verano, ronda los 200 litros. Casi el 50% de lo que se consume en Córdoba”, detalló Martinessi.
 En cuanto a las previsiones que tomaron, señaló: “Hemos logrado hace dos meses no abastecer desde el dique la Quebrada a Unquillo y Mendiolaza que se abastecen desde La Calera. Sólo abastecemos Río Ceballos”.
 “Lo otro que estamos trabajando es lograr que Salsipuedes, que se abastece con camiones, pueda hacerlo desde La Calera. Estamos armando una toma para que pueda abastecerse desde ahí. Y estamos terminando una obra en la cisterna del Parquecito, en Unquillo, que va a permitir que la zona sur de Río Ceballos se abastezca con agua desde La Calera. Esto nos va a dar tiempo para cuidar el agua”, detalló.

El bosque serrano es una fábrica de agua
 Como explica claramente el biólogo Raúl Montenegro (1): “Desde hace miles de años los principales río de Córdoba obtienen su agua de las serranías. Cuando las sierras conservan condiciones ecológicas óptimas, su vegetación intercepta las gotas de las lluvias de verano, impidiendo que golpeen el suelo y lo dañen. El agua circula entonces por las hojas y tallos de las plantas, y alcanza el suelo, donde su permeabilidad facilita la infiltración. Esta “esponja blanda” funciona bien mientras tenga VEGETACION NATIVA. El agua infiltrada penetra luego en las rocas subyacentes, muy fracturadas, y se mueve lentamente hasta volcarse como vertiente. Esta “esponja rígida”, rocosa, hace más lento el flujo de agua y permite que aún en temporadas más secas, como el invierno, las vertientes sigan descartando agua.
Todo cambia cuando el desmonte, los incendios y la expansión urbana sobre los faldeos impactan en la zona serrana. Sus suelos quedan sometidos a los efectos erosivos del agua y del viento, y a la insolación. La impermeabilidad de los suelos facilita la circulación del agua en superficie (escorrentía), reduciendo la infiltración y la pendiente de las sierras hace que el agua corra con violencia y arrastre consigo suelo y organismos vivos. Como la “esponja banda” del suelo no funciona, el agua deja de llegar a la “esponja dura” de las rocas, y las vertientes desprovistas de su fuente de alimentación merman el caudal o se secan.”
 

1 comentario:

  1. Para mí las políticas restrictivas y las obras de por sí sólo no son suficientes, es necesario crear conciencia a nivel social e individual de manera sostenida y hacerla parte de nuestro modo de vida. No basta con cuidar el agua que tenemos también tenemos que evitar que se siga arrasando y destruyendo los montes autóctonos que son la principal fuente de agua. Ademas se deben realizar obras con vision de futuro de esta manera logramos no sólo resolver el problema del momento sino prevenir problemas futuros para que las nuevas generaciones puedan disfrutar de lo que la naturaleza nos brinda día a día

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